mundo Archives | CVCLAVOZ

All posts in “mundo”

Viejo año nuevo

Una tormenta de lluvia y viento se ha descargado esta mañana. El día de ayer ha sido abrumadoramente caluroso y una vez más me quedo asombrado de la tremenda diversidad de este clima pampeano y la velocidad con que cambia su talante.

Se diluyen las ganas de cualquier cosa. Se quedaría uno sentado en Amélie todo el día, leyendo diarios y libros, escribiendo o nada más mirando a la gente que entra y sale con su variedad de temas y costumbres.

Ya nadie parece querer más. El año se termina y vuelve de nuevo esa ridícula idea de que el uno de enero cambia todo y se hace nuevo y distinto. La gente quiere irse de vacaciones después de cenas, brindis y buenos deseos.

Me voy al norte, me voy a las sierras, me voy a Bariloche, me voy a Buzios, dice la gente con la que hablo. Yo no me voy a ninguna parte. Me quedo en mi territorio blanco y marrón, en un rincón escondido de la ciudad, en mi edificio de casi un siglo. Y espero…

No sé qué rayos espero. A veces tengo ganas de todo y más frecuentemente ganas de nada. La lluvia me entra en el alma y el viento me transporta a un no lugar donde no hay que explicar nada, no hay que creer nada, no hay que negociar con nada ni con nadie.

Y me sigue asombrando, entre tantas otras cosas, esa tranquilidad que tienen los que están seguros, los que se sienten ya confirmados para saecula saeculorum. Ese como desparpajo de dar por descontado todo porque ellos ya la tienen clarita y lo único que queda esperar es el desenlace del conflicto de los siglos. Así, no se tienen que preocupar del sentido de las cosas, del destino del mundo, de la desmadrada tragedia de los otros que no son parte del proyecto. “¡Mala suerte para ellos – dicen – pues, así no más es la cosa!”

Por eso la tormenta de esta mañana me importa. Me saca de mi no lugar y me mete en el estado de las cosas. Y en que no haya paz, ni justicia, ni orden, ni alcance para todos. Y en lo que puede pasarle a los otros, a aquellos con los cuales no me une más que la singularidad de la raza, el destino común en esta gota de barro en el universo que es nuestra tierra.

Viejo año nuevo.

Manos que dan…

“Cristo es quien va uniendo a cada miembro de la iglesia, según sus funciones, y quien hace que cada uno trabaje en armonía, para que la iglesia vaya creciendo y cobrando más fuerza por causa del amor.” Efesios 4:16 (TLA)

Muchas veces hemos escuchado decir: “Misiones se hace con las manos de los que dan, con las rodillas de los que oran y con los pies de los que van”. Si bien es cierto que no todos tenemos el llamado ni la disposición para dejar, familia, trabajo y ciertas comodidades a cambio de aceptar toda clase de persecuciones por causa del Evangelio, de todas formas, es necesario tener en claro, que si no vamos personalmente a la obra misionera, todavía podemos y debemos participar en ella.

Es importante orar por las misiones y ofrendar para su sostenimiento y desarrollo. Pero creo que nadie puede sentirse ajeno a la necesidad de compartir el Evangelio hasta lo último de la tierra. De los tres grupos que hablábamos al principio, ¿en cuál te encuentras tú? ¿Eres de los que van, de los que ofrendan para las misiones, o de los que oran por ellas?

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Y Dios…?

“No estoy de acuerdo”, me escribió una vez una joven cuando hacía el programa Entrelíneas en Chile. “El único que puede cambiar las cosas es Dios”. Yo había hablado acerca de algún tema de los que siempre me preocupan y había apelado a la participación de los cristianos en la esfera pública. “Además,  agregó, la Biblia dice que todo va a ir de mal en peor hasta que el Señor venga y si tratamos de mejorarlas vamos a atrasar su venida”.

No debemos juzgar severamente el razonamiento de la joven auditora porque no es más que la consecuencia lógica de la enseñanza que urge a los creyentes a no participar en las cosas del mundo porque no somos de él. Ya discutimos este punto antes aquí. Me pregunto otras cosas hoy día.

Si Dios es el único que puede cambiar las cosas y tiene el poder para hacerlo, ¿porqué no las cambia? ¿Le es completamente indiferente el dolor inenarrable de miles de millones de seres humanos?

Si es necesario, como sugiere mi auditora de entonces, que haya mucha maldad en el mundo para que Él venga, ¿no le parece que ya hay suficiente cantidad y que estaría muy bueno que todo ese mal terminara por fin?

¿Es verdad eso de que si cambia el corazón de las personas la sociedad cambia? Hay países con muchos millones de personas con corazones “cambiados” y la sociedad sigue su curso descendente.

Por supuesto, estoy siguiendo aquella línea de pensamiento. Yo creo que las cosas van por otro lado.

No creo en intervenciones “mágicas” de Dios para arreglar los problemas del mundo. Me parece que sus fieles tienen la responsabilidad histórica en entender los conflictos que afectan a la sociedad y participar activamente en la mejoría de las cosas hasta donde, en plena conciencia, les sea posible. Decir que eso “atrasaría” su venida, la pura verdad, es una conclusión insostenible si no impresentable.

Pocas veces en otras esferas del quehacer social he visto tantas excusas para evitar la participación sacrificada en la realidad social. Hay organizaciones y colectivos que a gran precio personal y aún económico luchan por mejorar los días de la gente.

Esa indolencia es más cruel cuando ni siquiera proviene de convicciones teológicas sino del deseo de disfrutar de paz y seguridad económica no importa a qué precio.

Es hora de preguntarse “¿Y los creyentes?”, en lugar de “¿Y Dios?”

Claridad

En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder

(Yuval Noah Harari, 21 Lecciones para el Siglo XXI)

Cuando estaba en la universidad el concepto predominante era Información es Poder. Quien poseía información relevante, fueran gobiernos, servicios de inteligencia, medios de comunicación o grupos económicos, podían controlar importantes segmentos de la vida de un país.

Harari, conocido por sus libros Sapiens y Homo Deus, comienza un nuevo volumen con esta potente declaración. La información ya no está reservada sólo a los que detentan el poder; ha traspasado fronteras y ha inundado aparatos y sistemas mundialmente. Hoy el problema no es falta de información, es su exceso. Demás está decir que la mayor parte de esa información no es relevante, es sólo masiva.

Presenté la nota anterior, Evangelio Sencillo, para intentar explicar que la sencillez, con todo lo noble que puede ser en ciertas esferas, es insuficiente para comprender el entorno en que vivimos e influir en él con alguna ventaja. Esto es especialmente importante para los creyentes, que sostienen que su misión central es alcanzar el mundo.

Es verdad, la gente es idéntica a sí misma desde que apareció en la faz de la tierra. Las cuestiones fundamentales que la definen son comunes a todas las razas. Sin embargo, los problemas que la afectan y que la consumen son completamente nuevos. El riesgo del desempleo frente a la automatización, las fallas recurrentes del proyecto liberal, el terrorismo, la crisis ecológica, las noticias falsas e internet han dado forma a un universo difícil de comprender.

Claridad, dice Harari, es la clave. Y ése es el desafío de quienes no sólo desean saber cómo enfrentar el mundo que se nos ha venido encima sino más: cómo influir en él, si es eso posible. Es como aquella parábola de Jesús: saber separar la cizaña del trigo. ¿Quién nos dirá qué es lo realmente importante y hacia dónde dirigirnos? ¿Quién va a aclararnos nuestra posición y nuestra misión?

Alguien respondió así a estas y otras preguntas que formulé: “A mí me vas a encontrar orando a los pies de la cruz”. Es una bella, yo diría poética, frase. Cualquiera que comparte la fe de Cristo se siente conmovido. Piensa algo como, “¡Aprende, Benjamín!”

Sin embargo, hay que decir que se necesitan líderes que comprendan el mundo que vivimos, aporten claridad para saber qué es lo esencial y qué no, y nos propongan acciones efectivas.

Y orar, claro…

¿Cuáles son tus sueños?

Es vital que una persona esté expectante de alcanzar metas, de lo contrario sería alguien que vive sin motivación, ni deseos de superarse.

Desde que uno es niño sueña con ser como su padre o alguien de su admiración como un cantante, doctor, un rescatista, etc. Cuando crecemos la visión cambia porque ponemos los pies en la realidad, pero generalmente deseamos crecer en las diferentes áreas de nuestra vida, ser personas que se destaquen del resto.

Soñar  no es un aspecto negativo, aunque estos deseos sean casi imposibles de alcanzar; el problema está cuando dejamos de imaginar. Cuando pasa el tiempo nos damos cuenta que el camino no es tan sencillo por lo que muchos pierden las esperanzas, entonces se resignan a la realidad que llevan hasta su muerte, sin esperar algo mejor para sus vidas.

Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.” Génesis 37:19 (RVR 1960)

José era conocido como “el soñador” ¿Cómo te conocen a ti? Él sabía que tenía un propósito. Cuando seguimos a Jesús conocemos los planes que tiene para nuestra vida, renueva nuestras fuerzas y nos impulsa a alcanzar nuestras metas ¿Eres alguien que sueña o se conforma?

En la actualidad muchos han dejado de soñar por los conflictos que están enfrentando o la forma en la que se encuentra el mundo. Pocos son los que tienen motivación para pelear pero en esta ocasión quiero darte una luz de esperanza:

Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación
.” Habacuc 3:17-18 (RVR 1960)

Aunque parezca que tu esfuerzo es en vano, que no valoren tu trabajo o no veas lo que tanto anhelas en este momento, no te rindas, no dejes de confiar en Dios. Recuerda a José, él fue vendido por su propia familia, acusado injustamente fue llevado a la cárcel y aun así no perdió la fe. Después de lo que enfrentó llegó la bendición a su vida y vio sus sueños realizarse, convirtiéndose en el gobernador de Egipto.

Si te has conformado con la vida que llevas, te animo a abrir tus ojos. Nunca dejes de alcanzar metas no importa la edad que tengas, y puedes empezar cambiando el ambiente que te rodea siendo el mejor cristiano, esposo, amigo y otros. Porque solamente de esta manera darás pasos hacia adelante.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La paz se encuentra en Dios

“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (NVI)

Con esas palabras Jesús animaba a sus discípulos a no estar ansiosos en medio de  las tribulaciones, porque Él estaría con ellos, lo cual no quería decir que no tendrían problemas. Si en estos tiempos te has sentido desanimado por las constantes pruebas y aflicciones que te han tocado vivir, presta atención a las palabras que Jesús mencionó a sus discípulos y hazlas tuyas. No hay nada que el mundo pueda hacer en tu contra y mucho menos derrotarte, porque Jesús te ha dado la victoria.   ¡Que la paz que sobrepasa todo entendimiento inunde hoy tu corazón!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Vendrá cuando menos lo esperes

“…cuando vean que suceden todas estas cosas, sabrán que su regreso está muy cerca, a las puertas.” Mateo 24:33.

Aunque no sepamos la hora exacta de cuándo regresará nuestro Señor Jesucristo, sí sabemos que Él viene pronto. Jesús dijo que antes de su venida, el mundo empeoraría. Países estarán enfrentados, habrá hambre, enfermedades y terremotos en diferentes partes del mundo. Pero sobre todo, “Abundará el pecado por todas partes, y el amor de muchos se enfriará…” Mateo 24:12.

Todos somos conscientes, y testigos, de que nuestra sociedad está cada vez peor. La Biblia dice que, tal como sucedió en tiempos de Noé, así también será cuando venga el Hijo del Hombre. (Lucas 17:26) Y, ¿cómo eran los días de Noé? Era una época de gran maldad en la tierra. Génesis 6:5 (NTV) dice: “El Señor vio la magnitud de la maldad humana en la tierra y que todo lo que la gente pensaba o imaginaba era siempre y totalmente malo.”

A diario vemos como las personas han perdido el amor al prójimo y lo único que hacen es lastimar. La pregunta es: ¿Estás preparado y listo para irte con el Señor? Puede que hayas escuchado muchas veces y desde hace años decir que Jesús viene pronto y hasta el día de hoy  no ha sucedido; pero la Biblia dice que aunque pase el tiempo, su palabra se cumplirá.

Medita un momento en lo que está sucediendo en el mundo y las palabras que Jesús dijo referentes al tiempo antes de su regreso, te darás cuenta que todo se está cumpliendo.

Que no te sorprenda el regreso de Jesús, porque vendrá secretamente para llevarse a Su Iglesia de este mundo. En un abrir y cerrar de ojos, cada creyente será arrebatado para ir al encuentro del Señor.

Preparémonos y estemos atentos, que el Hijo del Hombre vendrá cuando menos lo esperemos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Frío o caliente?

El mensaje a la iglesia de la Odisea que está registrado en el libro de Apocalipsis capítulo 3, describe una iglesia que enfrenta serios problemas, “Yo sé todo lo que haces, que no eres ni frío ni caliente. ¡Cómo quisiera que fueras lo uno o lo otro!; ero ya que eres tibio, ni frío ni caliente, ¡te escupiré de mi boca!” Apocalipsis 3:15-16 (NTV).

Querer una temperatura media (tibia) en los alimentos puede ser normal en el ser humano, pero no puede ser igual en nuestra vida espiritual, por eso Dios en su palabra nos dice “Eres frío o caliente”, no hay un término medio, es un Sí o un No rotundo.

¿Cómo es un cristiano tibio?

Una persona tibia es alguien que dice ser cristiano pero hace las mismas cosas que alguien totalmente apartado de Dios: aún se embriaga, fornica, adultera, miente, engaña, etc. y aun así se considera cristiano.

¿Conoces a alguien tibio o quizás tú estás viviendo así?

Cuando una persona llega a Cristo experimenta una transformación “Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” 2 Corintios 5:17 (NTV), ese viejo hombre debe morir para que un nuevo hijo de Dios llegue a la vida.

No podemos permitirnos llevar una doble vida y decir que somos sus hijos cada fin de semana y durante los demás días vivir como uno más que habita esta tierra. Es cierto que es difícil y hasta doloroso porque implica sacrificio y renuncia a nuestros planes y deseos, pero así de radicales debemos ser para mantenernos firmes en su camino.

La tibieza puede llevarnos a ceder y hacernos caer en pecados que jamás habíamos pensado o imaginado. Quizás hoy estés pasando esos tiempos de lucha para orar, para estudiar su palabra, incluso para congregar, esos son los primeros síntomas de que estás pasando a ser tibio.

Toma tu propia temperatura y si estás tibio o frío enciende el fuego de Dios en tu corazón.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El dibujo

La señorita Sonnia miró el dibujo un rato. Miró a Acevedo y dijo: “Este dibujo no lo hiciste tú”. “Sï lo hice, señorita”, respondió mi compañero con una voz un poco temblorosa. “No, quiero que me digas quién te lo hizo”. “Lo hice yo, señorita”. “No. Por última vez dime, ¿quién te lo hizo?” Acevedo, rendido y con un hilo de voz, confesó: “El Parra, señorita”. “El Parra… ¿Quién es el Parra?”

Yo observaba este verdadero drama a cuatro pupitres de distancia; un drama, digo, para un chico de doce años que estrena su primer año en el secundario. Me levanté y dije quedamente: “Yo, señorita”.

Era nuestro primer trabajo de dibujo, para presentar nuestra familia. De buena onda le había hecho el dibujo a Acevedo porque me dijo que no tenía idea de cómo dibujar semejante cosa.

La señorita Sonnia me llamó, mandó a mi compañero a sentarse y miró largamente el dibujo de mi familia. Parado a su lado, yo sentía que el cielo de pronto iba a caer sobre mí. No recuerdo mucho los detalles pero ella parecía asombrada. Hizo algunos comentarios que están entre los más elogiosos que recuerdo de mí, que no son muchos, y se quedó con la lámina.

En el cuadro yo había desplegado a toda mi familia en un espacio ideal: una suerte de gran cocina comedor donde aparecíamos haciendo lo que yo encontraba característico de cada uno. No era una pieza de gran factura como los de Rojas a quien yo consideraba un genio para el dibujo o los de Alfaro, especialista en dibujar aviones y barcos de la segunda guerra mundial.

Creo que lo que mi profesora advirtió fue por una parte la atmósfera plasmada en esa imagen y por otra la captura de situaciones relativamente complejas para ser graficadas, como el tío Carlos leyendo el diario, mi papá arreglando unos zapatos y mi mamá inclinada preparando el almuerzo.

Hace ya más de medio siglo de ese episodio. A esta distancia debería confesar que lo pintado allí fue totalmente imaginario. No teníamos tal espacio y mi familia no gozaba del espíritu comunitario ni del disfrute reflejado allí. Heredé en realidad de ella más bien un desapego de los placeres del hogar, condición que combatí durante mis muchos años de casado y que retomé en este tiempo de soledad adquirida a un precio no pequeño.

Del dibujo  nunca supe más. Tal vez quedó entre los papeles de mi profesora como la crónica de un mundo que nunca fue…

¿En qué camino andas?

 

En la vida escogemos diferentes opciones, diferentes estilos, diferentes vías o caminos.

¿En cuál andas tu?

Hay quienes andan como navegando en un río, dirigiéndose según los lleva la corriente a donde los dirija esa  corriente. Así, muchos se dejan llevar por corrientes que los llevan a malos caminos a decisiones equivocadas y a alejarse de Dios en lugar de acercarse.

Hoy te recuerdo lo que dijo Jesús y lo puedes leer en Juan 14:6 “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí”.

En Jesús, Dios y el hombre fuimos unidos. Cuando se habla de que se rompió  el velo del templo, que se rasgó en dos, (Mateo 27:51), lo que significa es, que se abrió el paso para todos los que creamos en Jesús como el único Hijo de Dios; se abrió la comunicación directa con Él. Antes solo el sumo sacerdote podía pasar tras el velo y una sola vez al año. Solo esa vez estaba ante la presencia de Dios.

Jesús es el Nuevo Pacto, y tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús. Él abrió el camino directo a Dios.

Entonces, si no andas en Sus caminos, ¿en cuáles andas? ¿En los del mundo? ¿En los que alguien te ha invitado a caminar?

Solo recuerda que el pecado mantiene a la humanidad apartada de la presencia de Dios. Antes se hacia una ofrenda anual y sacrificios innumerables para pagar por los pecados del pueblo. A través de la muerte de Jesús, nos quitaron las barreras entre Dios y el hombre y podemos como dice en Hebreos 4:14-16 aproximarnos a Él, al trono de la gracia, confiadamente.

Las misericordias de Dios son nuevas cada día. Andemos entonces en Su camino y hallemos así Su gracia maravillosa.

Nombrar

Nombrar una cosa es reconocer su existencia como separada de todo lo demás que tiene un nombre; es conferirle la dignidad de la autonomía al mismo tiempo que afirmar su pertenencia al resto del mundo nombrable.

(María Popova en Brain Pickings)

Mandrágora, ajonjolí, helecho, buganvilia, lavanda, níspero, en el mundo de plantas y semillas. Budapest, Hapuna Beach, Baltimore, Bialet Massé, Cartagena de Indias, el desierto del Neguev, en lugares. Amelie, Rigoletto, Esmeralda, Marzola, Coronados, Bourbon, en los cafés. Cien Años de Soledad, Ilusiones Perdidas, Las Islas, Cisnes Salvajes, Memorias de una Joven Formal, el Mundo de Ayer, en los libros. Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada, La Carta en el Camino, Volver a los Diecisiete, Canción Amarga, No te Salves, en los poemas. Samba pa Ti, Una Blanca Palidez, Angie, Wild Horses, Imagine, One and Only, en la música.

En todos estos nombres hay estaciones de la vida que recuerdo y que vivo, instantes eternos en la memoria o visitaciones reiteradas. Nomenclatura de la existencia que asocia a un nombre la enorme diversidad de las cosas que soy, que tengo, que veo y que sueño.

El epígrafe es una pequeña gran reflexión de María Popova en How Naming Confers Dignity Upon Life and Gives Meaning to Existence (De cómo nombrar confiere dignidad a la vida y otorga significado a la existencia), artículo que aparece en su publicación semanal Brain Pickings. “Es transformar su ser extraño en familiaridad, lo cual es la raíz de la empatía”, agrega. Singularizar algo al mismo tiempo que unirlo a la totalidad de la vida.

Cuando Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo, creó animales domésticos, toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales, ese es su nombre (Génesis 2:19). Esta asignación le vino después de la tarea de labrar y guardar la tierra.

Nombramos cosas que fueron creadas originalmente y nombramos cosas que hemos creado nosotros: cosas, personas, animales, obras de arte, lugares. Es la única manera de poder identificarlas pero también la posibilidad de constatar su esencia y la relación que tienen con nuestro ser y con nuestra circunstancia.

Entonces

Entonces, el vuelo. El alejamiento liberador de la mórbida realidad de la muerte y del dolor del siglo. Entrar, al comenzar esta semana, a una esfera intangible, esa de los sueños que de acuerdo a la lógica de aquel antiguo jefe mío era totalmente inconducente porque, decía él, No hay nada mejor que la realidad. Pero los sueños son otra forma de realidad. Más real que la realidad virtual que en último análisis no es más que unos y ceros por más potente que parezca. Los sueños, damas y caballeros, consisten de una materia que anticipa o evoca vida, emociones, lágrimas, risas, lugares, texturas, colores. No pocas veces los sueños son la matriz que da a luz las cosas tangibles. Los sueños son argumentos airados contra el imperio fundamental de la razón.

Entonces, los sueños, ese pensar sin límites, sin condiciones, sin requerimientos ni juicios ni reproches de terceras partes, le permiten a uno caminar por otros senderos, construir algunos mundos que en la literatura, en el cine, en el teatro, en la música, en la pintura deleitarán, asombrarán a desconocidas audiencias. Le permiten a uno viajar afuera de todo, romper amarras, armar un consuelo, encontrar un rincón donde uno deje por fin de ser interpelado porque no lo alcanza mensaje alguno.

Entonces, sueltas por fin las innumerables amarras de las limitaciones corporales se encuentra uno consigo mismo en la orilla de algo, lejos del centro, en un estar periférico, ajeno, tangente, a salvo de pensamientos perturbadores, de culpas corrientes, de asuntos pendientes.

Entonces, los libros – La llamada de la Tribu, Mensaje sin Código, Cultura, El Hobbit, Historia del siglo XX, La Duda como Marea de la Teología -, algunas películas – Una, Hanna, The Darkest Hour, Dunkerke -, una que otra serie – Jessica Jones, Altered Carbon, Black Mirror, Godless -, los diarios del domingo y el Amélie a la hora del desayuno constituyen el último reducto de la paz, la última frontera del silencio, la última línea de defensa contra la exigencia del ser social, de la red social, del hombre social, de la molestia social.

Entonces, aunque no más sea por algunas horas, se vuelve uno inmaterial, inalcanzable, completamente libre y, si bien no feliz, al menos en paz.

Entonces, a la mitad de la semana tal vez, habrá que volver a meter la mente y el cuerpo en el régimen implacable de las solemnes responsabilidades humanas.

Entonces,perdón por tantos adjetivos…

Send this to a friend