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Viejo año nuevo

Una tormenta de lluvia y viento se ha descargado esta mañana. El día de ayer ha sido abrumadoramente caluroso y una vez más me quedo asombrado de la tremenda diversidad de este clima pampeano y la velocidad con que cambia su talante.

Se diluyen las ganas de cualquier cosa. Se quedaría uno sentado en Amélie todo el día, leyendo diarios y libros, escribiendo o nada más mirando a la gente que entra y sale con su variedad de temas y costumbres.

Ya nadie parece querer más. El año se termina y vuelve de nuevo esa ridícula idea de que el uno de enero cambia todo y se hace nuevo y distinto. La gente quiere irse de vacaciones después de cenas, brindis y buenos deseos.

Me voy al norte, me voy a las sierras, me voy a Bariloche, me voy a Buzios, dice la gente con la que hablo. Yo no me voy a ninguna parte. Me quedo en mi territorio blanco y marrón, en un rincón escondido de la ciudad, en mi edificio de casi un siglo. Y espero…

No sé qué rayos espero. A veces tengo ganas de todo y más frecuentemente ganas de nada. La lluvia me entra en el alma y el viento me transporta a un no lugar donde no hay que explicar nada, no hay que creer nada, no hay que negociar con nada ni con nadie.

Y me sigue asombrando, entre tantas otras cosas, esa tranquilidad que tienen los que están seguros, los que se sienten ya confirmados para saecula saeculorum. Ese como desparpajo de dar por descontado todo porque ellos ya la tienen clarita y lo único que queda esperar es el desenlace del conflicto de los siglos. Así, no se tienen que preocupar del sentido de las cosas, del destino del mundo, de la desmadrada tragedia de los otros que no son parte del proyecto. “¡Mala suerte para ellos – dicen – pues, así no más es la cosa!”

Por eso la tormenta de esta mañana me importa. Me saca de mi no lugar y me mete en el estado de las cosas. Y en que no haya paz, ni justicia, ni orden, ni alcance para todos. Y en lo que puede pasarle a los otros, a aquellos con los cuales no me une más que la singularidad de la raza, el destino común en esta gota de barro en el universo que es nuestra tierra.

Viejo año nuevo.

El sueño de una Navidad

Se acercaba el anochecer y junto con él las luces comenzaron a encenderse en las calles, en las casas y las tiendas del mercado; esto era emocionante para dos niñas que anhelaban armar un pino en casa, aún frente a la imposibilidad económica en la que se encontraban y la denegación del permiso de su padre, quien lo consideraba un gasto insulso, pero eso no las limitó para hacer una navidad diferente.

Siempre soñaron con una cena de noche buena en una mesa que parecía interminable por el gran número de personas que conformaba su familia, todos los niños se sentaban felices porque después de la cena correrían bajo el árbol para abrir los regalos que tendrían su nombre. Era una alegría pensar que sus padres estarían juntos y felices de compartir un tiempo con sus invitados y por supuesto con sus hijas. Era una noche perfecta porque frente al calor de la chimenea estaban todos gozosos con canciones que alegraban sus vidas. Pero esto sólo era parte de la imaginación de dos pequeñas que con ansias anhelaban hacerlo realidad.

Al compartir estos deseos las dos pequeñas se pusieron de acuerdo para conseguir un árbol, mientras una buscaba los adornos la otra el pino; esta última  al cabo de una  hora halló uno que no pasaba de los 50 centímetros, porque se lo había regalado la  señora de la tienda, quien podaba el suyo para ponerlo a la venta, al juntar las ramas muy contenta fue al encuentro con su hermana para darle la buena noticia de que había encontrado el árbol perfecto.

Al parecer no había nada que las detuviera y su felicidad era interminable. Cuando  sus padres llegaron  a casa no tenían idea de lo que sus hijas planeaban, por el cansancio que ellos sentían se fueron pronto a dormir.  ¡Esa fue una gran noticia para ellas!, porque mientras ellos descansaban, las niñas trabajan en su plan. Reunieron todo lo que pudieron comprar para su árbol de navidad y al terminar de armarlo y encender los foquitos, se quedaron contemplándolo por horas, era su primera navidad frente a un arbolito y sabían que su Salvador estaría junto a ellas aunque sus padres no lo conocían.

Son muchas las familias que no tienen la posibilidad para hacer una cena de noche buena; cuántos niños sueñan con un árbol de navidad, con regalos, pero más allá de ello con tener a su familia unida para compartir estos momentos. Pero también hay quienes toman estas fechas para botar la casa por la ventana, hacer locuras y hasta tomar decisiones de las cuales después se arrepentirán.

Quizá eres de los que tienen la posibilidad de hacer una gran cena o tal vez no, pero hoy te invito a que en esta Navidad compartas con alguien el mejor regalo que cualquiera pudiera recibir, a Cristo en el corazón, porque sólo así podremos apreciar el verdadero significado de la NAVIDAD.

 “Pues nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Su gobierno y la paz nunca tendrán fin. Reinará con imparcialidad y justicia desde el trono de su antepasado David por toda la eternidad. ¡El ferviente compromiso del Señor de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!” Mateo 1:18-25 (PDT)

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Transiciones

Las cosas que parecían eternas devinieron leve recuerdo. (Es tan aleccionadora la proximidad del fin: le pone perspectiva a todo). Lo que creíamos a pie juntillas era nada más una posibilidad entre tantas otras.

Somos pasajeros, como una vez dijo alguien, “a horcajadas en la luz”. Es como si de pronto nos diéramos cuenta que no hay semidioses aunque a veces así nos sentíamos: dueños de la palabra, de todas las horas, de la fuerza creadora. El tiempo es un apuntador que nos recuerda que el acto final está cada vez más próximo y el telón caerá sumarísimamente.

¿Qué va a pasar con todo aquello que construimos, que inventamos, que sentimos? ¿Dónde se radicarán definitivamente los recuerdos de la pasión, del hambre, de la búsqueda, del deseo? ¿Cómo nos amigaremos con los registros de la entropía en los huesos, en la sangre, en los nervios?

Tanta primavera, tanta tarde que se fue en llamaradas de oro y de fuego entre las nubes, tanta lluvia y sol, viento y helechos iluminados. Tanto viaje, tanta frontera. La inmensidad del desierto, la pronunciación reiterada de las islas, el tóxico de las ciudades. Lo que pudo ser y no fue. Lo que fue pero que no queríamos que fuera. Todo lo que no soñamos y pasó igual. La imposibilidad de la paz perfecta.

No puedo amigarme con el optimismo de los memes ni con el intento dulzón de los versículos que adornan ideas recontra repetidas ni con los anuncios de dorados ancianos de pantalones beige y poleras elegantes – canositos ellos, sonrientes y relajados -, la música a todo volumen, la gente que habla a gritos en los cafés.

Dormir profundamente en la plataforma de un camión entre los sacos de cemento, comer pan con tomate, sandía y cocacola, pasar la noche entera bailando Son of my father y Mary had a little lamb y otras mil imágenes de lo que fue (y que queríamos que fuera), de lo que no será jamás.

Los años marrón… El almanaque en la ventana. Las manos un poco temblorosas. La mañana difícil de comenzar. El ocaso de los deseos, al menos en el cuerpo. La mente que crea, que arde, que palpita, al revés de los tiempos de afuera. Eso, pues: el hombre interior que se renueva, etcétera…

Transiciones. La permanencia del cambio.

El tiempo y el destino

Es niebla y sombra el porvenir / Sólo hay recuerdo en la añoranza / La vida vuelve a sonreír / Que recordar es revivir / Que el tiempo y el destino / Detengan su camino / Y aquel cariño al evocar / Podrá un instante eternizar

(El tiempo se detiene, canción de Salvatore Adamo)

Esta y otras canciones de Salvatore Adamo acompañaron nuestros sueños románticos de la adolescencia a fines de los sesenta y comienzos de los setenta. No les voy a infligir (al menos hoy) mis recuerdos porque ustedes sin duda que tienen los suyos y deben ser, como todos, un poco de dulce y un poco de agraz.

Lo que me convoca hoy es la frase Que el tiempo y el destino detengan su camino. Desde los comienzos del andar humano por este mundo nos ha intrigado el arcano del tiempo y su posteridad, el destino; una buena frase para armar un cuento: El tiempo y su posteridad, el destino.

¿Qué es el tiempo? ¿Es una idea o una cosa? ¿Existe efectivamente o nosotros lo inventamos para poder armar la crónica de nuestro viaje? Recordar, nos dicen, es volver a pasar por el corazón. Los antiguos, los muy antiguos digamos, no tenían conocimiento del cerebro ni de que allí se alojara nuestra conciencia; para ellos todo pasaba por el pecho y las entrañas. ¿Y no será que también lo armamos al tiempo para proyectar hacia alguna parte nuestros sueños y deseos?

Otra gente nos dice que el pasado no existe – es sólo memoria; que el futuro tampoco – es sólo ilusión. Que existe sólo el instante. Que las primeras palabras de este texto ya no son una cosa sino apenas un dato abstracto.

Pero nos fascina la idea de que antes de ahora y después hay algo concreto, algo existente que es nuestra historia para atrás y nuestra posibilidad para adelante. ¿Quién no ha soñado con la máquina del tiempo? Charles Dickens hizo un cuento maravilloso con esta idea haciendo viajar al viejo Ebenezer Scrooge por su pasado y por su futuro.

Lo concreto es que exista el tiempo o no, el cuerpo y la mente nos convocan continuamente a recordar esa sentencia de Pablo Neruda: La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. / Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

El cuerpo y las neuronas no mienten. Tan fieles que son…

¡Deja las cosas para después!

Hoy día todos los mensajes que te envían te indican que no debes procrastinar o dejar las cosas para después…pero ¿qué pasa cuando Dios no te está permitiendo hacer algo ahora?

A mi me sucede. Yo quisiera pasar más tiempo con mis nietos que viven a una distancia considerable de mi. Cuatro horas por carretera. Pero no se ha dado la posibilidad. Me gustaría poder viajar más, con tantas ofertas que hay hoy día.

Siempre digo que Dios conoce los deseos de nuestros corazones, pero sabe mejor que nosotros lo que va a ser excelente para nuestras vidas.

A veces no lo entendemos pero tenemos que aceptarlo. En eso estoy yo, porque el tiempo de Dios es perfecto y tal vez me toque estar con mis nietos en otra edad donde necesiten otro tipo de enseñanza de mi parte. Y tal vez tenga posibilidad de viajar acompañada en lugar de sola en otro momento que no es ahora.

Yo se que Dios me ama y si Él me tiene en este momento sirviendo a mi mamá, pues lo tomo como la tarea asignada y espero… a veces con un poco de ansiedad… solo por momentos, que me de más tiempo para estar con mis nietos y más tiempo y posibilidades para viajar.

Es difícil, porque no quiero forzar ninguna situación y quiero ser totalmente obediente a Sus mandatos.

Es lo que le recomiendo a todo el mundo. Porque aunque no lo entendamos en este momento, aunque no entiendas por qué no consigues un mejor lugar para vivir, o un mejor auto, cuando tienes demasiado tiempo esperando por una esposa o un esposo, nos cuesta entender. Lo mejor en confiar, eso es tener fe en que el amor de Dios por nosotros nos está preparando algo mejor o nos está preparando a nosotros mejor para esa otra tarea que queremos realizar.

En estos casos, sí. Te tengo que recomendar que dejes las cosas para después. Para cuando Dios quiera. Porque va a ser mejor para todos. Te lo garantizo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuáles son tus sueños?

Es vital que una persona esté expectante de alcanzar metas, de lo contrario sería alguien que vive sin motivación, ni deseos de superarse.

Desde que uno es niño sueña con ser como su padre o alguien de su admiración como un cantante, doctor, un rescatista, etc. Cuando crecemos la visión cambia porque ponemos los pies en la realidad, pero generalmente deseamos crecer en las diferentes áreas de nuestra vida, ser personas que se destaquen del resto.

Soñar  no es un aspecto negativo, aunque estos deseos sean casi imposibles de alcanzar; el problema está cuando dejamos de imaginar. Cuando pasa el tiempo nos damos cuenta que el camino no es tan sencillo por lo que muchos pierden las esperanzas, entonces se resignan a la realidad que llevan hasta su muerte, sin esperar algo mejor para sus vidas.

Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.” Génesis 37:19 (RVR 1960)

José era conocido como “el soñador” ¿Cómo te conocen a ti? Él sabía que tenía un propósito. Cuando seguimos a Jesús conocemos los planes que tiene para nuestra vida, renueva nuestras fuerzas y nos impulsa a alcanzar nuestras metas ¿Eres alguien que sueña o se conforma?

En la actualidad muchos han dejado de soñar por los conflictos que están enfrentando o la forma en la que se encuentra el mundo. Pocos son los que tienen motivación para pelear pero en esta ocasión quiero darte una luz de esperanza:

Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación
.” Habacuc 3:17-18 (RVR 1960)

Aunque parezca que tu esfuerzo es en vano, que no valoren tu trabajo o no veas lo que tanto anhelas en este momento, no te rindas, no dejes de confiar en Dios. Recuerda a José, él fue vendido por su propia familia, acusado injustamente fue llevado a la cárcel y aun así no perdió la fe. Después de lo que enfrentó llegó la bendición a su vida y vio sus sueños realizarse, convirtiéndose en el gobernador de Egipto.

Si te has conformado con la vida que llevas, te animo a abrir tus ojos. Nunca dejes de alcanzar metas no importa la edad que tengas, y puedes empezar cambiando el ambiente que te rodea siendo el mejor cristiano, esposo, amigo y otros. Porque solamente de esta manera darás pasos hacia adelante.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué Dios no me responde?

“Y cuando piden, lo hacen mal, porque lo único que quieren es satisfacer sus malos deseos.” Santiago 4:3 (TLA)

¿Te sientes desesperado y aun decepcionado porque parece que Dios no escucha tus oraciones? Puedes pedirle a Dios que te dirija para saber si tu oración está bien orientada o no. Muchas veces nuestras súplicas parecen correctas y válidas, sin embargo sólo se enfocan en buscar las cosas de este mundo o satisfacer nuestros deseos. Dios examina los pensamientos y sentimientos que hay detrás de cada súplica. En 1 Pedro 3:12 (NVI) La Biblia menciona: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones…”. ¿Quieres que Dios escuche tus oraciones? Quizá debas cambiar de enfoque, pidiendo todo lo que honre, glorifique y refleje su voluntad.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Amor que destruye

“Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.” 1 Timoteo 6:10 (NTV).

Dios provee las bendiciones materiales para cubrir nuestras necesidades, pero cuando caemos en el amor al dinero que es la raíz de todos los males, estamos gobernados por un deseo que nos hace pensar y actuar sólo en función del enriquecimiento o del materialismo. De tal manera, nos alegramos cuando nuestras cuentas bancarias crecen, pero reaccionamos con tristeza cuando debemos atravesar tiempo de escasez.  Al parecer, lo material puede influir a tal punto en nuestras decisiones que segados por este amor, nos hace capaces de romper relaciones importantes, abandonar a nuestra familia, descuidar la salud, no tener amigos, etc. Lo cual nos convierte en esclavos de nuestros deseos que poco a poco nos va destruyendo.

Cuando el amor al dinero entra en el  corazón, la fe se aleja. Los afanes por conseguir más ¿te están alejando de tus seres queridos? ¿Te están alejando de Dios?

Por Giovana Aleman

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Puedes ser libre!

“Si lo que ves con tu ojo derecho te hace desobedecer a Dios, es mejor que te lo saques y lo tires lejos. Es preferible que pierdas una parte del cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Si lo que haces con tu mano derecha te hace desobedecer, es mejor que te la cortes y la tires lejos. Es preferible que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo se vaya al infierno.” Mateo 5:29-30 (TLA)

Queremos tener todo el control de nuestros pensamientos y actos, pero nuestra naturaleza humana nos empuja a hacer lo que sabemos que lastima nuestra integridad. ¿Crees que es imposible vencer una adicción? Algunas adicciones son mantenidas en lo oculto, por vergüenza, tal es el caso de la pornografía. Si esta u otras adicciones estuvieran afectando tu vida, recuerda que no hay pecado que no se pueda vencer y que Cristo no pueda perdonar cuando halla un corazón arrepentido. Tal vez has intentado enfrentarlo con tus fuerzas y no lo has logrado, es que no se trata de luchar con tus fuerzas sino con las de Dios. Él está dispuesto a darte libertad si tan sólo se lo permites, renuncia a ti y a tus deseos engañosos que sólo te llevarán al fracaso espiritual. Evita todo tipo de programas de televisión, revistas, fotos u otra clase de objetos y situaciones que te puedan llevar a pensar en la pornografía y si es necesario pide ayuda. ¡No te des por vencido hasta que hayas sido libre completamente!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Batallando con tus debilidades?

Hay muchas personas que viven atrapados por el pecado sin poder vencerlo, luchan a diario con sus problemas, debilidades, malas actitudes y no hay resultados. ¿Por qué? ¿Hay alguna manera o secreto para poder vencer las debilidades que tenemos?

“Pero demos gracias a Dios que nos ha dado la victoria a través de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 15:57 (PDT)

La pregunta es, ¿tenemos a Cristo en nuestra vida? Porque Él es el único requisito para vencer o tener victoria sobre cualquier lucha que tengamos. “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos.” Lucas 4:18 (RVR1960)

Vencer es difícil y puede que sea una batalla larga. Pero sí es posible, “…somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” Romanos 8:37. (NVI)

Moisés, David, Samuel, Pedro y otros siervos de Dios también batallaron contra sus debilidades, tentaciones y atracciones de la carne. Ellos tuvieron que aprender dolorosas lecciones y eliminar sus problemas con la ayuda de Dios.

Como hijos de Dios estamos llamados a vencer nuestras debilidades en vez de ser vencidos y derrotados por ellas. “Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos.” 1Pedro 2:21 (NTV)

Jesús pudo permanecer libre de pecado y venció al  mundo. Él mismo nos dijo: …En el mundo ustedes tendrán que sufrir, pero, ¡sean valientes! Yo he vencido al mundo. Juan 16:33.

En 1 Juan 4:4 (PDT) nos dice; Hijitos, ustedes son de Dios y por esto ya han derrotado a los enemigos de Cristo porque el que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.

Dios nos promete victoria. Si tienes debilidades con las cuales has estado luchando, no dejes de acercarte a Jesús y obedecer sus consejos que están escritos en su palabra. Si así lo haces, el Señor te perdonará, librará y recompensará.

A todos los que salgan vencedores y me obedezcan hasta el final: Les daré autoridad sobre todas las naciones. Apocalipsis 2:26 (NTV)

Todos los que salgan vencedores se sentarán conmigo en mi trono, tal como yo salí vencedor y me senté con mi Padre en su trono. Apocalipsis 3:21 (NTV)

Oremos:

“Amado Padre, me acerco a tu presencia sabiendo que sólo tú puedes ayudarme. Tú conoces mis debilidades y las veces que he intentado dejarlas pero no he tenido éxito, sé que en mis fuerzas no lo lograré, por eso acudo a ti. Ayúdame y llena mi corazón de tu presencia. Que tu Santo Espíritu sea mi fortaleza en los momentos de lucha y quien me dé la victoria sobre mi problema, en el nombre de Jesús. Amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Feliz Navidad

Nunca deja de asombrarme el flujo inmenso e incesante de mensajes cargados de lugares comunes sobre la Navidad. Frases que pretenden alguna inteligencia, elogios al amor, la comunión, la bondad y toda suerte de deseos de utilería sacados de la inagotable fuente de conocimiento instantáneo de Internet.

Ya conocen mi lateralidad incurable; entre líneas tenemos que reconocer siempre la inconsecuencia, la inconsciencia, la desidia respecto de la verdadera materia de las cosas. El mundo no es dulce, no es bonito, no hay razón alguna para el optimismo y las esperanzas algodonosas. En ese sentido, la celebración común de la Navidad es mentirosa, por decir lo menos. Evoca sentimientos, resoluciones y compromisos que no van – no pueden ir – mas allá de la emoción que provoca leerlos o escucharlos o verlos según en qué medio te lleguen los mensajes. No se hace cargo de la fealdad de la ciudad, del robo, de la corrupción, de la trata de personas, de la violencia racial, de la guerra, del hambre y de la porquería en la que vivimos diariamente.

Apenas escapamos de todo eso por aquel delgado barniz religioso que nos ampara o por el expediente de vivir a saludable distancia de los hechos, huyendo de la cara fea de la realidad a escondernos en nuestras casitas, en nuestros templos y en nuestras comunidades cerradas.

Hace ya mucho que abandonamos la Navidad. Hablo en primera persona plural para que no crean que me paro en alguna torre de marfil a juzgar a los demás. Estoy en medio de eso. Tenemos nuestras fiestas de fin de año, el día previo a la Navidad salimos al happy hour con nuestros compañeras y compañeros de trabajo, asistimos a la fiestita de la iglesia, comemos nuestra cena habitual con parientes y amigos, abrimos algunos regalos, compartimos unos ciertos buenos deseos y nos vamos a dormir.

Afuera, el mundo gira en la locura de su destino presente. El amor, ese darse a la gente, a alcanzarla en su prisión, en su enfermedad, en su soledad, en su miseria ya no es asunto nuestro. Que de eso se encargue el gobierno, el Ejército de Salvación o el Servicio Nacional de Menores, para eso están.

Nosotros ya hemos cantado nuestros villancicos y ya tenemos paz porque hicimos la oración correspondiente y estuvimos un buen rato con los nuestros.

Feliz Navidad.

Cuando Dios dice “NO”

El hombre fue creado con la capacidad de soñar y anhelar, si nos damos la tarea de preguntar a las personas que en este momento están transitando las calles sobre si tienen sueños y metas, la gran mayoría responderá con un rotundo SI.

Muchos de nosotros queremos alcanzar grandes cosas y algunos ya estamos trabajando para lograrlo, pero olvidamos que si bien conocemos la dirección a la que queremos llegar es Dios quién tiene la llave de la puerta. “Los planes son del hombre; la palabra final la tiene el Señor” Proverbios 16:1 Dios Habla Hoy (DHH)

Imagina que estás a punto de dar el primer paso para conseguir aquello que anhelas y Dios te dice en ese momento “NO” ¿cuál sería tu reacción? ¿Seguirías amándole y sirviéndole igual?

Samuel Hernández en su canción “Dios me dijo que no” dice:

Yo le dije al señor, que sanara a mi madre
y me dijo que no, es un proceso que tenemos que pasar
a mi tiempo yo obraré, entiéndelo Samuel
porque yo soy Jehová.

El NO de Dios es una respuesta que no esperamos e incluso que no queremos oír, porque es la negativa a lo que queremos y esto nos lleva a pensar ¿Dios no quiere darme lo que anhelo y sueño?

Él quiere lo mejor para ti, sus planes son perfectos para tu vida porque te soñó y te trajo a la existencia con un propósito  Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos” Efesios 1:4 (NTV).

Quizás en ese momento no comprendas el NO, pero ten por seguro que esa respuesta no es el resultado de un capricho o del azar sino que es parte de un plan.

Al finalizar la canción que mencionamos dice lo siguiente:

Al fin he comprendido, hacer tu voluntad
Que eres mi dueño y mi guía lo eres tú…
Lo que el Espíritu diga  eso se hará…
Porque aquí en ti y en mi
Manda Jehová.

No hay nadie en esta tierra y fuera de ella que nos conozca a la perfección, solamente Dios y Él sabe lo que realmente necesitamos, si te dijo “NO” no te desesperes, no te enojes y no te frustres porque su voluntad es agradable y perfecta.

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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